Crisis en el sector lácteo de Menorca. ¿Irreversible?

La desaparición del sector vacuno lechero afectará al modelo de Menorca en su conjunto sin existir un recambio posible.

Desde hace años AGRAME viene alertando que el sector vacuno lechero de nuestra isla está en serio peligro. En estos momentos, si no se pone remedio a los males, está a punto de colapsar. Desde agosto de 2020 los costes de producción de la leche que consumimos han aumentado entre un 15 y un 20 por ciento. Los piensos han subido un 25 por ciento, los abonos un 15, el gasóleo un 25 y la electricidad ni se sabe cuanto.

 

Por si ello no fuera poco, la sequía que estamos padeciendo ha originado la reducción de la producción de pastos y forrajes, circunstancia que ha hecho incrementar los gastos, ya que ha obligado a una mayor adquisición de piensos para la alimentación del ganado, y ha originado también una reducción de ingresos, porque se ha reducido la producción de leche. Incluso las vacas de desecho y terneros para engorde, han disminuido su precio. ¿Qué efecto genera esta situación? Pues mientras la leche nos la siguen pagando en Menorca al mismo precio, a unos 0,315 €/litro, los costes de producción suman en estos momentos unos 0,40 €/ litro.

 

Un problema que se extiende por toda España y que hace que en estos momentos, todo el sector lácteo español esté en pie de guerra porque está en juego su supervivencia. La pandemia paralizó las movilizaciones realizadas y previstas para expresar la precaria situación existente y reclamar unos precios dignos. Desde entonces el mal no se ha resuelto, y se ha agravado de tal forma que es ya totalmente insostenible. En estos momentos las industrias están tanteado, el ofrecimiento a los ganaderos de la península, un incremento de 1-2 céntimos/litro. Si la subida se queda en esto, no se resolverá el problema, y lo único que se conseguirá es retrasar la muerte del sector unos meses.

 

¿Cuáles serían las consecuencias de la desaparición del sector vacuno lechero en Menorca?: sencillamente desastrosas. En primer lugar, implicaría la casi destrucción del tejido productivo lechero menorquín, para el que no hay recambio posible, desapareciendo más de un centenar de explotaciones que generan más de 450 puestos de trabajo de manera directa entre agricultores, trabajadores de las industrias lácteas, cooperativas, suministradores, veterinarios y un largo etcétera cuyo volumen de facturación suma entre 35 y 40 millones de euros.

 

Luego están las consecuencias medioambientales provocadas por la desaparición de estos agricultores que con su actividad indirectamente se encargan de mantener limpios nuestros prados y nuestros bosques, previniendo el territorio de incendios cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático y del abandono de su cultivo. (En estos momentos ya sabrán que han ardido importantes superficies de terrenos no cultivados en Argelia, Grecia e Italia). Nuestro paisaje también quedaría gravemente afectado porque dejaría de cuidarse y ello acarrearía un problema añadido de afectación al entorno del que tanto privilegia y presume Menorca como Reserva de la Biosfera y que tantas postales de verano genera.

 

¿Estamos ante una situación irreversible? Desde AGRAME creemos que todavía estamos a tiempo y que ahora es el momento de hacer frente a este gran problema desde la unión de todo el sector. Ganaderos, cooperativas, asociaciones agrarias, industrias lácteas, y administración pública deben reunirse, de hecho recientemente ya se han iniciado esos contactos, tratando de buscar una salida realista y válida para todos.

 

La administración pública debe velar y exigir que se cumpla lo legislado relativo a la cadena de formación de precios, de forma que el sector productivo, los ganaderos, el elaborador, las industrias, el distribuidor y el vendedor final del producto al consumidor, obtengan todos la retribución que les corresponde, y no suceda como ahora, donde el único que tienen su margen es el vendedor final.

 

También los consumidores tienen mucho que decir en todo esto, si quieren apoyar un producto de proximidad que genera riqueza económica, paisajística y medioambiental en la Isla, o prefieren que todo quede sometido al imperio del más fuerte, sin importar las consecuencias que ello puede generar. 

 

Unos datos clarificadores de la presión sobre el sector lácteo:

En el año 1990 había en España unas 240.000 explotaciones activas de vacuno lechero. En estos momentos no llegan a 12.000. En los 5 últimos años, y en la actualidad, vienen cerrando una media de 2-3 explotaciones cada día.

En Menorca a principios de los noventa habían entre 400 y 500 explotaciones, En la actualidad quedan 114.

 

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